Ganadora de la beca 2019, Tihanne Mar-Shall

¡Felicitaciones a nuestra ganadora de la beca 2018, Tihanne Mar-Shall!

La primera persona asesinada por un vehículo autónomo fue Elaine Herzberg. El coche detectó a Elaine seis segundos antes del impacto pero no se desvió porque Uber había desactivado el sistema de frenos de emergencia para asegurar que el coche se desplazara más suavemente (Schmitt, 2019). La conductora de respaldo estaba viendo un programa en su teléfono y no se dio cuenta hasta después de que Elaine fue golpeada. Uber resolvió un caso civil con la familia de Elaine y el fiscal de Arizona decidió no acusar penalmente a Uber, pero aún así puede acusar al operador del vehículo de homicidio involuntario. Este caso pone de relieve los problemas de seguridad de los vehículos autónomos, al tiempo que presenta una situación que requiere una reglamentación diferente desde el punto de vista jurídico. Más de 30,000 personas mueren cada año en los Estados Unidos a causa de accidentes automovilísticos, los números de los vehículos están cobrando un peaje al medio ambiente, se pasa un promedio de 42 horas en el tráfico por año, el 90% de los accidentes se deben a errores humanos, y los automóviles autónomos pueden ser la solución a muchos de los problemas de los automóviles tradicionales (Brodsky, 2016). El desafío con la seguridad pública que presentan estos nuevos autos es que aunque se puedan considerar más seguros (Marchant & Lindor, 2012; Brodsky, 2016; Walker, 2019), todavía tienen que interactuar con otros conductores y operadores humanos (Walker, 2019). Permitir que las compañías autorregulen la seguridad de la tecnología de los vehículos autónomos es peligroso. Las regulaciones de estos vehículos necesitan incluir la implementación a escala federal, mientras se adapta la ley de responsabilidad civil para adecuarla a la responsabilidad de las compañías y a la nueva tecnología.

No hay regulaciones especiales para asegurar la seguridad de los vehículos autónomos en este momento (Schmitt, 2019) que permitieron a Uber usar vehículos autónomos con importantes características de seguridad desactivadas. Las pruebas en el mundo real en las carreteras públicas son importantes para que el software de tecnología de conducción autónoma aprenda de las condiciones del mundo real (Walker, 2019). Una forma en que las compañías califican la seguridad de sus vehículos es el número de millas de prueba que el auto ha recorrido en condiciones reales. Muchos argumentan que el historial de seguridad de los autos que se conducen autónomamente no está probado porque no está claro qué califica como suficientes millas de prueba en condiciones de la vida real para equipararse a ser seguro para implementarlo a gran escala (Walker, 2019).

La legislación federal proporcionaría el camino más lógico para la regulación de los vehículos autónomos. El gobierno debería implementar regulaciones sobre las compañías que fabrican vehículos autónomos para probar que son tan seguros como afirman. Estas regulaciones podrían incluir características de seguridad obligatorias como el sistema de freno de emergencia Uber desconectado, un número mínimo de millas de prueba en ciudades simuladas antes de permitir el uso de los autoss en condiciones de conducción reales, y la adaptación del marco legal de la ley de responsabilidad civil. Actualmente el gobierno está confiando en las empresas para que se vigilen a sí mismas (Schmitt, 2019), lo que no siempre es efectivo como se vio en el caso del incidente del Uber. Otra área de regulación implicaría quién sería responsable de los accidentes de auto. En la mayoría de los casos en que se trata de un vehículo totalmente autónomo, es poco probable que el conductor sea un factor en la determinación de la responsabilidad, porque cuando uno se estrella es probable que se deba al sistema de evitación de colisiones o a que el vehículo encontró condiciones que no estaba programado para abordar (Marchant & Lindor, 2012).

Si se aplicaran todos estos reglamentos, se garantizaría mejor la seguridad de las carreteras para el público. Los investigadores de estos vehículos afirman que estos autos aumentarán la seguridad vial al reducir las colisiones, lo que resultará en una disminución neta del número de accidentes, y crearán nuevos modos de fallo atribuyendo la responsabilidad al vehículo en lugar de a los conductores humanos (Marchant & Lindor, 2012). Estos vehículos presentan nuevos desafíos desde el punto de vista jurídico, pero su aplicación aumentaría la seguridad general de las carreteras al reducir la cantidad de errores humanos. Mientras la fabricación y las pruebas de los vehículos de autoconducción estén reguladas a nivel federal, tienen el potencial de reducir los problemas que actualmente se asocian con los automóviles tradicionales.

Referencias

Barra, M. (2018, October 5). Why self-driving cars need federal regulations. Retrieved from http://axios.com

Brodsky, J. S. (2016). Autonomous vehicle regulation: How an uncertain legal landscape may hit the brakes on self-driving cars. Berkeley Tech. LJ31, 851.

Marchant, G. E., & Lindor, R. A. (2012). The coming collision between autonomous vehicles and the liability system. Santa Clara L. Rev.52, 1321.

Schmitt, A. (2019, March 8). Uber Got Off the Hook for Killing a Pedestrian with its Self- Driving Car. Retrieved from http://streetsblog.org

Walker, A. (2019, March 8). Are self-driving cars safe for our cities?. Retrieved from http://curbed.com